domingo, 25 de abril de 2010

Fuerzas Productivas, Mercado y Educación Universitaria en Venezuela


Es menester entender y precisar la entrada (tardía) del Capitalismo en Venezuela, que se presenta, de forma acelerada y concreta, con el descubrimiento del Petróleo o Excremento del Diablo según Juan Pablo Pérez Alfonzo. Pero no sólo el hallazgo de semejante y valioso excremento como hecho económico aislado, sino cómo el Capital Extranjero comenzó a jugar un papel determinante en la explotación de este mineral tan codiciado, ejemplo de ello, las concesiones que ejecutó el Gral. Juan Vicente Gómez con las distintas trasnacionales estadounidenses, expertas en usufructuar el tesoro ajeno. Dichas concesiones tenían tres puntos corolarios: Que esas trasnacionales pudiesen colocar suficiente capacidad industrial en territorio venezolano con el fin de explotar de forma acelerada y “eficaz” el petróleo; El Estado Venezolano con la administración efectiva de la renta se iba a dedicar a desarrollar el país en todos sus aspectos (Industria no petrolera, salud, vivienda, vialidad, universidades que creasen personal técnico para la naciente industria etc.); una vez culminado el proceso de formación de obreros e ingenieros especializados en materia petrolera se iría reduciendo progresivamente las concesiones hacia las trasnacionales. Tan fantástica idea se sentaba en el supuesto que Venezuela ya desarrollaría un capital humano lo suficientemente capaz cómo para tomar la Industria Petrolera en sus propias manos.

Luego de Juan Vicente Gómez, distintos perros, de diferente raza, color y tamaño se cambiaron ese collar tan preciado conocido coloquialmente como Estado Democrático. En una de esas rotativas perrunas llegó la “Nacionalización” de la Industria Petrolera Venezolana (1976), poniendo en supuesta evidencia la “independencia” de aquel yugo que representaba el Capital Trasnacional Estadounidense, dejando oculto lo que realmente significó la “Nacionalización” de PDVSA: un negocio más especializado al estilo Las Vegas con las mismas trasnacionales de hace 67 años. Este pacto le permitió a las trasnacionales estadounidenses seguir explotando el petróleo venezolano con mecanismos jurídicos más avanzados, mientras aquel collar puesto en aquel perro de linaje socialdemócrata seguía manteniendo con cierto grado de estabilidad las capas medias de la sociedad, en síntesis, una política de subsidio sentada sobre las frágiles bases del Mercado Petrolero.

Trascurrieron 13 años de bonanza petrolera, seguía el collar conjunto con el perro de linaje socialdemócrata dando y dando. Dicha política se traducía (debido a la coyuntura de la bonanza petrolera) en el abandono del aparato productivo. Estas condiciones estructurales de la sociedad venezolana, tales como la renta y la política de mantenimiento de consumo (subsidio) mencionadas anteriormente, le regala con un lindo lazo a Venezuela una burguesía parasitaria, rentista, estéril, que sueña cada noche con sacar un poquito más aquellas manzanas doradas que mencionada Federico Engels en el Prefacio a la edición alemana del Manifiesto Comunista. También nos regaló una pequeña-burguesía que servía de recipiente a las políticas de aquel collar y, por si fuera poco, nos regaló una clase obrera sumida en la miseria, lanzada hacia las barriadas con el único objetivo de abaratar el costo de la fuerza de trabajo y crear un Ejército Industrial de Reserva.


Las condiciones estructurales de la base económica de la sociedad Venezolana, nos permite ver, sólo en perspectiva histórica y general, que las Fuerzas Productivas en el Capitalismo a la Venezolana se han dejado de desarrollar.

Las Fuerzas Productivas no sólo se resume al desarrollo de la técnica y al mejoramiento de los instrumentos de producción, en cambio, tiene su expresión más fuerte en el lugar que ocupan esas mercancías, elaboradas bajo un avance de desarrollo de las Fuerzas Productivas, en el Mercado Interno y Externo. Vemos que en Venezuela la actividad primordial de la Burguesía es importar con lo que sacan de la renta, y con esto mantener márgenes de ganancia que les permita seguir importando. Por otra parte, el pequeño sector de la Burguesía Productora, prefiere, un millón de veces, sacar su producción del país, debido a los marcos tan estrechos de regulación colocados por el Estado Venezolano. Esa misma Burguesía necesita sacar su mercancía para hacer más rentable su capital, pero, se da cuenta, que su producción es débil y pequeña y por ello no puede competir en el mercado regional, pero aún así le es más conveniente seguir sacando su producción, ya que es más rentable que satisfacer el mercado interno. En base a esto la burguesía tiene dos opciones: importar o producir con márgenes muy pequeños de ganancia.

El Estado Venezolano debe en base a esta situación hacer lo mismo de siempre: Importar los bienes básicos (Alimentos, Medicamentos, etc.) con lo que genera la renta y, debido a la bonanza que es constante en Venezuela, abandonar la política de reconstruir el aparato productivo. Incluso, los intentos del Estado Venezolano en darle créditos, flexibilización de aranceles, financiamiento para instalar capacidad industrial que le permita a la Burguesía Nacional satisfacer el mercado interno y aventurarse hacia el mercado externo, es parte del desespero por salir de este atolladero llamado freno en las Fuerzas Productivas, que genera crisis y, por más que nos duela admitirlo, un dependentismo brutal hacia la renta petrolera.

Hemos venido tratando en los párrafos anteriores cómo entró el Capitalismo en Venezuela, qué ha significado la Renta y cómo se han venido desarrollando las Fuerzas Productivas bajo el Capitalismo a la Venezolana. Llegamos a la conclusión que debido a la situación estructural de la economía venezolana, las Fuerzas Productivas han entrado en un freno histórico. En base a esto debemos buscar un orden lógico con respecto al Mercado, es decir, estudiar su relación con respecto al desarrollo de las Fuerzas Productivas. Veníamos diciendo que las Fuerzas Productivas se expresan en su forma más concreta si pueden satisfacer su mercado interno y qué lugar ocupan esas mercancías en el mercado Regional o Internacional. No es lo mismo el desarrollo de las Fuerzas Productivas de España (Burguesía flaca y pequeña) que las de Francia, obviamente, por decirlo de alguna forma, Francia y Alemana (Burguesías fuertes y sólidas) tienen copado el mercado de la Unión Europea, dejándole un mínimo espacio a España y otros países. Pero, sin embargo, España puede satisfacer su mercado interno. Entonces, buscando un orden metódico, las Fuerzas Productivas (Binomio entre la Técnica y el mejoramiento de los Instrumentos de Producción) se expresan de forma concreta en el Mercado y el lugar que ocupan esas mercancías, producidas bajo ese avance de las Fuerzas Productivas; por ende, su alto o bajo grado de desarrollo se mide en la capacidad que tiene de ocupar espacio en el mercado con mercancías eficaces y en continuo desarrollo.
Estás características de la economía venezolana, la situación del desarrollo de las Fuerzas Productivas y el Mercado se interpolan, irrefutablemente, a la Educación Universitaria de nuestro país.

Un ejemplo de desarrollo incesante de las Fuerzas Productivas, de la actuación del Mercado y de sus exigencias es, creíblemente, Estado Unidos de Norteamérica; donde la actuación del Mercado conjuntamente con el desarrollo progresivo de las Fuerzas Productivas presiona, configura y trasmuta el carácter simbiótico de la Educación Universitaria. Tratemos de ilustrar el caso Norteamericano para luego comparar el caso venezolano. El mercado mundial o regional requiere (demanda) los últimos aparatos técnicos que puedan ayudar al proceso de descomposición del ADN, a esto se le conoce como Ingeniería Genética. Las carreras de ingeniería en la Universidad de Harvard son las más conocidas (Mecánica, Metalurgia, Civil, etc.); obviamente hay una exigencia del Mercado hacia esta Universidad, entonces, ¿qué hace la Universidad de Harvard, por colocar un ejemplo?, comienza a eliminar carreras humanísticas para abrir paso a una nueva carrera: Ingeniería Genética. Esta carrera se encargará de formar a los nuevos técnicos especializados en esta materia, esto a su vez involucra el desarrollo de las Fuerzas Productivas, ya que lo fabricado por esos nuevos técnicos presupone el mejoramiento de los instrumentos de producción y, gracias a este proceso de gran escala, se verá esta mercancía ocupando un puesto preferencial en el mercado mundial. Con esto quiero decir que, en los casos más generales, el desarrollo de las Fuerzas Productivas y las exigencias del Mercado, cambian la dirección de las Universidades y sus planes de estudio; por ejemplo, el Mercado ya no necesita filósofos, por tanto, los cupos de filosofía se reducen cada vez más. El Mercado ya no necesita Politólogos, por ende, los cupos para la carrera de Ciencias Políticas se cierra aún más. El Mercado necesita mano de obra (Ingenieros especializados en genética) que responda a esos intereses, y unido a esto, promuevan el desarrollo de las Fuerzas Productivas, ¿para qué?, para producir más a favor del capital.



Ahora, en base a lo antes mencionado, analicemos en Venezuela el proceso de desarrollo de las Fuerzas Productivas, el Mercado y la Educación Universitaria. Partimos de la caracterización de que en Venezuela existe una economía rentista, por tanto, en base a lo descrito anteriormente, hay un freno histórico en el desarrollo de las Fuerzas Productivas. También definimos que Venezuela no ocupa nada significativo en el mercado regional, como si lo hacen otros países de la región (Chile, Argentina, Brasil), en síntesis, Venezuela vive de la renta y así parece seguir haciéndolo por muchos años más. Si entendemos que las Fuerzas Productivas en Venezuela están paralizadas, por consiguiente, no hay una exigencia del Mercado Regional, entonces, se prendé la luz y se asoma un conato de respuesta; la Educación Universitaria es cómo es por las condiciones estructurales de la economía venezolana. Gracias a las dos características mencionadas (Freno de las Fuerzas Productivas y la NO exigencia del Mercado) se entiende por qué los pensum de las carreras cómo Ingeniería, cerreras técnicas, algunas humanísticas y demás tienen más de 20 años de caducidad.


Un país que vive de la Renta petrolera, que no necesita desarrollar las Fuerzas Productivas, que no se ve exigido por el Mercado, no necesita una Educación Universitaria qué apueste por la industrialización, por la tecnificación del campo, por el avance del desarrollo tecnológico en otras áreas, es decir, una economía cómo la venezolana no necesita de esto hasta que el petróleo se termine, luego nos comeremos las verdes, dirían por ahí. Podemos inferir entonces: la situación de la Educación Universitaria (la falta de pensum, caducidad de programas de formación, etc.) es producto de la base económica de la sociedad venezolana, y no cambiará hasta que se trastoquen de forma despótica y autoritaria las relaciones actuales de producción.

La única salida para desarrollar las Fuerzas Productivas es el Control Obrero, la Planificación Centralizada de la economía y la construcción de un Estado Obrero, sólo así, podremos, irrenunciablemente, crear un Modelo Universitario que este en consonancia al desarrollo de las Fuerzas Productivas (con el Socialismo), apuntalando hacia la satisfacción de las necesidades básicas de la población. Si queremos un programa de estudios nuevo, un pensum actualizado y mejores instalaciones depende, en primera y última instancia, de la toma efectiva y centralizada de los principales medios de producción, y, en base a esto, planificar la industrialización, la tecnificación del campo y el desarrollo tecnológico en otras áreas, en base a planes de estudio y organización del trabajo.


“La construcción de una nueva Educación Universitaria pasa, irrebatiblemente, por la construcción del Socialismo, en base a esto, podremos, indefectiblemente, tener programas educativos avanzados y actualizados que sean cónsonos con los nuevos avances de la sociedad socialista”

William Serafino

Revolución Permanente Vs. Revolución por Etapas


En estos tiempos de definición política dentro del proceso revolucionario que se vive en Venezuela, se hace importante e indispensable revisar y analizar de forma crítica y revolucionaria las distintas corrientes o líneas de pensamiento que dirigen este proceso.

El pueblo venezolano es testigo de la encrucijada en la que ha entrado el proceso revolucionario que se vive actualmente, debido principalmente a la crisis en políticas sociales tan importantes para cualquier sociedad: Energía eléctrica (servicios básicos), Salud y Vivienda, esto aunado a las últimas medidas económicas dictadas por el Ejecutivo Nacional, entre las cuales figura la filistea devaluación de la moneda en un 20% (Doble Cambio = 2,60 Bsf y 4,30 Bsf). Esta situación se traduce, irrefutablemente, en una profunda crisis política que vive el proceso bolivariano.

Cuando se piensa que la crisis política en la que está sumergida Venezuela no puede profundizarse más, se avizora un panorama aún más amenazador: la debacle en las misiones (Barrio Adentro, Che Guevara, etc.) se hace evidente, la liberación de precios en los rubros básicos que consume nuestra clase trabajadora (Azúcar, Pollo, Sardina, Mayonesa, etc.), el pírrico aumento salarial (10%) que no se corresponde con el avasallante aumento inflacionario que vive el país. Es decir, la crisis política se profundiza cada vez más en medio de las contradicciones de clases evidentes en nuestra sociedad venezolana.

La situación política que vive Venezuela nos obliga a analizar las últimas medidas de gran importancia económica tomadas por el Ejecutivo Nacional, las cuales son trasversales a los otros problemas que hemos venido vislumbrando en párrafos anteriores. La devaluación de la moneda y la creación del Fondo Bicentenario fueron los dos grandes puntos que llenaron las agendas de aquel 8 de Enero de 2010. La devaluación favorece a la Burguesía Nacional-Exportadora, pero, por otro lado, tiene un efecto gravísimo en la estructura de los precios, lo cual genera inflación, por consiguiente, golpea bruscamente a los sectores subalternos de la sociedad venezolana; en síntesis, las medidas económicas que implantó el Ejecutivo van dirigidas al favorecimiento de una sola clase, la burguesía. Por otro lado, el Fondo Bicentenario, constituye una estructura de financiamiento estatal y flexibilización de aranceles para estimular la producción y volver a Venezuela una supuesta “súper potencia exportadora”, a la sazón de esto, una clase se ve favorecida en un 100%, la burguesía. El papel histórico de nuestra clase dominante, la burguesía, deja en tela de juicio si verdaderamente Venezuela puede constituirse como una potencia exportadora de bienes y servicios. Aunque le bajen el cielo (devaluación de la moneda) y le proporcionen un financiamiento monstruoso (2.600 millones de Bsf), a la burguesía venezolana le es más rentable seguir importando, es decir, esta será su actividad por excelencia hasta que se gaste la última gota de petróleo.

Detrás de las medidas económicas (Devaluación de la moneda) y del Fondo Bicentenario se esconde, de forma fugaz y muy inteligente, una corriente de pensamiento que promulga mediante estas acciones una alianza con la Burguesía Nacional, por consiguiente sostienen, mediante argumentos y debates tortuosos, una larga etapa de Capitalismo de Estado, donde se agrupe a la burguesía y con ella se desarrollen las fuerzas productivas, de igual forma se plantea, en consonancia con esta misma línea de pensamiento, un modelo de socialismo desarrollista. Esta corriente ideológica es planteada por las principales cabecillas de este proceso bolivariano, los cuales exponen que aún no hay condiciones materiales (Fuerzas Productivas) para un tránsito “exitoso” hacia el Socialismo, por ende, necesitamos una etapa capitalista para mecánicamente, según estos “Marxistas” reduccionistas, saltar hacia el Socialismo. Esto demuestra como acciones (Devaluación de la moneda y Fondo Bicentenario) están enmarcadas en una idea mecánica y ortodoxa conocida como Revolución por Etapas.

Estas ideas antes mencionadas entran en contradicción profunda con la Revolución Permanente, la cual expone un salto histórico; en base a esto, no es necesaria una etapa capitalista para saltar a otra etapa socialista (visión mecánica y filistea de los procesos históricos).Esto quiere decir, las tareas de la revolución democrática van indisolublemente ligadas con las tareas de edificación socialista, sin olvidar obviamente el aspecto internacionalista de la Revolución.
¿Hacia dónde va la Revolución Bolivariana? Es la gran pregunta que se hacen distintos sectores políticos de la vida nacional. Algunos apuestan, como hemos venido diciendo en párrafos anteriores, hacia un modelo de Capitalismo de Estado, idea que hunde sus raíces en los Manuales Soviéticos de Economía Política; algunos otros, en específico sectores críticos a las políticas gubernamentales, argumentan que las condiciones materiales están dadas (Fuerzas Productivas) para un tránsito histórico e irreversible hacia un Estado Revolucionario (en contraposición al Capitalismo de Estado). Estas medidas, inherentes a la idea de la Revolución Permanente, tienen que ver con medidas transicionales en lo político y lo económico que tenga en perspectiva la edificación socialista. En este sentido, la transición revolucionaria no apuesta por el Socialismo en un solo país (idea cónsona de la Revolución por Etapas), apuesta, sin embargo, marcar un rumbo irreversible en ciertas fronteras nacionales, mientras que, se hace imprescindible, construir alianzas que permitan construir el socialismo a escala internacional.

La única acción política que está en nuestras manos para hacer de rumbo irreversible la revolución bolivariana es, irrefutablemente, tomar el cielo por asalto. Ya basta de ideas filisteas y retrógradas acerca del proceso histórico, demos, en cambio, el salto histórico que tanto esperan las masas hambrientas de revolución. El llamado es a la clase obrera, movimientos sociales y demás clases subalternas de nuestra sociedad venezolana. Tomen el cielo por asalto, les pertenece.

William Serafino